Siniestros viales, tragedias evitables
Una vez más, el tránsito es noticia por una tragedia evitable. Un padre lleva a su hijo a una picada clandestina en la playa: autos sin control, sin reglas y sin respeto por la vida. La inconsciencia al volante vuelve a tener un desenlace fatal. Y entonces surge la pregunta: ¿a quién responsabilizamos? ¿Al padre, al municipio, al Estado, a la falta de controles, al destino? La verdad es que hoy ya no hay vuelta atrás. La tragedia atraviesa a una familia más, y señalar culpables no devuelve vidas. Lo que sí queda es reflexionar. Pensar antes de actuar. Entender, de una vez por todas, que la velocidad mata y que la imprudencia también. Los hechos de tránsito no son accidentes: son evitables. Y muchas veces, la posibilidad de cambiar esta historia está en nuestras manos. No lleguemos tarde. Reflexionemos hoy. Noemí, mamá de Matías “Pato” Cardozo, asesinado por un inconsciente al volante que decidió correr una picada y también decidió sobre la vida de Matías. Hoy, a 17 años de su mue...